martes, octubre 31, 2006

Así también se organiza una editorial. La Cogestión y la propiedad colectiva

Primer encuentro Internacional del Libro Alternativo

Ponencia de Josemari Esparza Zabalegi
Director de la Editorial Txalaparta

Caracas, Noviembre 20006

Estoy seguro de que toda experiencia editorial tiene alguna particularidad especial que la hace singular, diferente al resto de empresas mercantiles; pero creo que la nuestra, Editorial Txalaparta, tiene una trayectoria que la hace más especial aún en este zoo de raras avis que somos los editores.

Comenzando por el final, diremos que Editorial Txalaparta tiene ya 20 años de funcionamiento en el País Vasco, con un fondo de unos 600 títulos vivos que aumenta cada año con 40 novedades. Se edita fundamentalmente en dos lenguas, euskera o vascuence y castellano, y esporádicamente en catalán y francés.

Hemos publicado desde libro infantil hasta grandes enciclopedias temáticas, de hasta 16 tomos, sobre la guerra civil; sobre el conflicto vasco; sobre grafismo reivindicativo… Entre medio tenemos colecciones de ensayo, generalmente sociopolítico; arte y cultura; historia; biografía; literatura vasca e internacional y clásicos de la izquierda.

Ustedes pueden ver en nuestro catálogo pensadores actuales como Noam Chomsky, Gerry Adams, Fidel Castro, Nelson Mandela, James Petras, Heinz Dieterich, Edward Said, James Scott, Inmanuel Wallestein, y clásicos como Che Gevara, José Martí, Frantz Fanon o Lissagaray, al que editamos su fenomenal La Comuna de París.

En cuanto a la literatura, como editorial que somos de un pais pequeño y peculiar, tenemos especial predilección por los narradores de países allende de Europa y EEUU. Y en nuestro catálogo se mixturan solidariamente mexicanos como Elena Poniatowska, José Emilio Pacheco o Paco Ignacio Taibo; Argentinos como Oswaldo Bayer o Miguel Bonasso; indonesios como Pramoedya Ananta Toer; salvadoreños como Roque Dalton o Manglio Argueta; nicaragüenses como Gioconda Belli; angoleños como Pepetela; mozanbiqueños como Mia Couto; keniatas como Ngugi Wa Thiong´o; cubanos como Alejo Carpentier o Senel Paz; dominicanas como Jamaica Kinkaid; Uruguayos como Mauricio Rosencof o Eduardo Galeano; bereberes como Malika Mokkeden; Chilenos como Pablo Neruda, Francisco Coloane, Díaz Eterovic o Marcela Serrano… Egipcios, kurdos, palestinos, maoríes… Ningún pueblo de la tierra nos es ajeno.

A estas alturas de la presentación ustedes sin duda ya se han hecho una idea de lo que es nuestra editorial, pero se lo redondearé diciendo que somos ante todo una editorial vasca, abierta a todo el mundo como han visto, pero radicalmente indígena, que lucha por encontrar un espacio para su lengua peculiar, su cultura y su país, dentro de un mundo secuestrado por los tiburones del dinero, en el que los pueblos pequeños y las lenguas están, como la biodiversidad o la Amazonía, esperando la tala fatal. Defendemos la diversidad porque, como nos dijo una vez el famoso editor norteamericano André Schiffrin, de una pecera, llena de peces de colores es fácil hacer una sopa de pescado; lo difícil es hacerlo al revés.

Termino esta presentación de nuestra actualidad diciendo que somos diez trabajadores que atienden tanto la editorial como un particular Club de Lectores, y que funciona en régimen de cooperativa. Pese al cooperativismo, existe una cierta jerarquía, y se reconoce tanto la mayor experiencia como la diferente responsabilidad; pero por otro lado, y por acuerdo unánime, todos, absolutamente todos los trabajadores y trabajadoras tienen las mismas condiciones laborales y salariales.

La editorial se creó sin ánimo de lucro, lo cual tampoco es muy meritorio; lo difícil sería lucrarse con una editorial de este tipo. De todas formas, en cuanto a nuestro futuro, está decidido que, sea poco o mucho, el patrimonio acumulado en estos veinte años sea entregado a una fundación dedicada a la promoción de la cultura vasca, y en la que tomarán parte aquellos trabajadores de la editorial que se vayan jubilando de la misma. A fin y al cabo si ellos acumularon las plusvalías, lógico es que sean ellos los encargados de devolverlas a la sociedad.

¿De dónde venimos?

Hecha pues esta presentación de lo que somos, resumiremos cómo nos hemos forjado.

Nosotros nacemos hace 20 años, como editorial independiente, con una clara vocación de ocupar un hueco editorial de izquierdas, espacio bastante abandonado por las editoriales tras los primeros años de la llamada Transición Española, en los que, de la noche a la mañana, se dejaron de transmitir aquellos mensajes y utopías que nos alimentaron en los últimos años de la dictadura franquista.

A esta vocación de cubrir un espacio ideológico, hay que sumarle el espacio natural en el que nos situamos y que nos condiciona completamente: estamos en Navarra, la antigua Vasconia de los romanos, cuna y corazón del Pueblo Vasco, Euskal Herria; conquistada por Castilla más tarde incluso que lo fuera Cuba y Venezuela. Un pueblo vasco que nunca ha dejado de reclamar su libertad y que ha sufrido por ello todo tipo de represiones. Si en el pasado fue el virrey, la pica y el inquisidor, como ustedes recuerdan de su época colonial, en el ayer inmediato, recordamos Gernika; recordamos el franquismo y recordamos también todos estos años pasados en los que, desgraciadamente, el País Vasco ha sido noticia por sus constantes, digamos, desencuentros con el hegemonismo español.

La Txalaparta que nos da nombre es un instrumento indígena de comunicación, de rito comunal. Con ella nos presentamos ante el resto del mundo para aportar y aprender. Apostamos por un planeta solidario y diverso, y nada mejor para ello que empezar afirmando nuestra propia diversidad, defendiendo nuestra propia lengua y cultura. Y desde esa particularidad vamos de lo local a lo universal y viceversa, siguiendo la pauta indicada por nuestro gran escritor Joseba Sarrionandia: “Para que nosotros seamos parte del mundo, el mundo debe formar parte de nosotros”. Editando en varias lenguas, nuestra aportación a la bibliodiversidad lingüística creo que queda fuera de toda duda.

Esa misma diversidad procuramos salvaguardarla en el abanico de publicaciones. Una parte del catálogo está basado en autores vascos, pero como ya hemos visto, tenemos ventanales abiertos a las voces de todo el mundo, sobre todo latinoamericanos, africanos y asiáticos. Del proceso venezonlano, cómo no, hemos editado varios libros y esperamos acompañarle durante mucho tiempo con nuestras publicaciones.

Lo que cuesta ser diferente

Les aseguro que comenzar en los años 80 una editorial con nuestras características no fue tarea fácil: una empresa independiente y pequeña en un momento de concentraciones y monopolios; una editorial de izquierdas en una época de claudicaciones y tibiezas, y por último una editorial vasca en medio del avispero de la llamada guerra del Norte… Hemos sufrido el boicot de determinados medios de comunicación, graves acusaciones y hasta sentencias vergonzosas por decir la verdad antes que nadie. Las presiones continúan, pero aquí nos tienen dispuestos a continuar otros 20 años.

El Club de Lectores

Crecidos en esta adversidad, y también adelantándonos a la crisis de la librería y de la distribución tradicional, solicitamos el apoyo de nuestros lectores y seguidores y creamos hace 17 años un Club de Lectores, sistema de venta propio que compaginamos con la distribución tradicional. Así, varios miles de lectores se comprometen a comprar un mínimo de libros al año de las diversas colecciones, creando un sistema singular que nos ha permitido mantener un ritmo de crecimiento muy estable. Nosotros simplemente preguntamos a nuestros potenciales seguidores: ¿Quieren tener una editorial de estas caracteristicas y con éstos compromisos? Pues ayúdennos. Háganse socios del club y nosotros les editaremos aquellos temas y aquellos autores que ustedes necesitan. En este momento, 4000 suscriptores nos acompañan en el Club, y como pueden comprender son el alma y motor de la editorial.

Los cuatro, uno: Editores Independientes

Esta pelea diaria por la bibliodiversidad y multiculturalidad en nuestro propio país nos reafirma en nuestra vocación universalista. Editar en un país pequeño no presupone aislarse del resto del universo de la edición. Nuestro “estar” en el mundo de la edición se complementa con el grupo de Editores Independientes al que pertenecemos y del que les quiero hablar.

Influidos tal vez por nuestro pasado de sindicalistas obreros, decidimos dar pasos a favor de la unidad con otras editoriales independientes desde el mismo día en que una Editorial grande y abusona echó mano a su chequera para arrebatarnos un escritor que habíamos descubierto y que se había convertido en una –para nuestra humilde medida- de nuestras referencias editoriales. Comprendimos enseguida que la unión de varias editoriales de diferentes áreas del castellano nos permitiría hacer ofertas conjuntas a otros autores, defender mejor los propios, intercambiar libros y experiencias a partir del respeto a la diferencia y no de la competencia… Y tuvimos la enorme suerte de encontrarnos en este camino con varias almas gemelas con las mismas preocupaciones.

Hace ya diez años comenzamos a dar los primeros pasos, y en mayo de 1998 surgía en Gijón el grupo Editores Independientes compuesto por la histórica editorial ERA de México, por LOM de Chile, Trilce de Uruguay y nosotros. Este pasado mes de mayo acabamos de celebrar nuestro XII encuentro con un balance que demuestra el sentido práctico y nada retórico que preside nuestras relaciones: Hasta el momento hemos coeditado unos 80 libros, en unas 200 ediciones entrecruzadas; colecciones de bolsillo conjuntas; intercambio de personal; traducciones y ofertas mancomunadas; presencia conjunta en ferias… Podemos asegurar que nuestros autores y nuestro futuro están ahora mucho más asegurados que antes frente a los grandes grupos, por el simple y tradicional sistema de utilizar el sentido de clase, la unión entre iguales, la camaradería en lugar de la competividad, la ética editorial y la amistad como norma de relación…

Sin embargo, estos importantes ejemplos prácticos no son el principal logro de nuestra alianza. Mucho más importante ha sido la elaboración entre todos de una filosofía y un discurso común que estamos utilizando con éxito en los actuales debates sobre la bibliodiversidad y la diversidad cultural: el papel de la edición independiente en la globalización; los acuerdos de libre comercio sobre bienes culturales; la cuestión vital de los derechos de autor, la propiedad intelectual y las patentes; las relaciones solidarias con editores y creadores de los países neocolonizados…

Y los Cuatro, con los demás

En la misma medida que nos asentábamos y pulíamos el discurso, nuestro Grupo ha estado participando y dinamizando en la misma dirección a otros foros y alianzas editoriales. A la “Declaración de Gijón” que promovimos en el año 2000, siguió la Alianza de Editores Independientes de Chile, que consiguió por vez primera que un Gobierno latinoamericano dejara fuera de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con EEUU todo el paquete cultural, como medio de proteger el libro, el cine o la música local, y eso mismo estamos intentando que se repita en otros países. En ese mismo sentido participamos en Declaraciones como la de Montreal de 2001 o la próxima de Seúl. También hemos estado en el núcleo inicial de la “Alianza de los Editores Independientes para otra Mundialización”, creada en París en la primavera del 2002, que abarca ya a 60 editores independientes de 35 países, organizada en redes lingüísticas, con colecciones que entrecruzan los más diversos catálogos y con unos fines que han quedado perfectamente definidos en la Declaración del encuentro de Dackar del 2004:

-Que el libro es un bien público y no una simple mercancía y que son necesarias otras regulaciones, no sólo las que dicta el mercado.
-Que nos comprometemos desde la edición a compartir proyectos al servicio de la solidaridad, de la justicia social, de rechazo de la discriminación y en pro de la cultura de la paz.
-Que afirmamos nuestra voluntad de defender y promover la edición independiente y solidaria, desarrollar la diversidad cultural, democratizar el acceso al libro, garantizar la libertad de expresión y promover el espíritu asociativo frente al espíritu de concentración…
-Que promovemos acuerdos comerciales solidarios, impulsando procesos de coedición, de traducción y de difusión…
-Que facilitaremos con traducciones y colecciones conjuntas al diálogo entre diferentes culturas.
-Y en definitiva, que deseamos tomar parte activa, desde nuestro sector, en el surgimiento de una sociedad civil mundial, para otra globalización más humana, diversa y solidaria.

En resumen

Esta es, en breve resumen, la experiencia de Editorial Txalaparta y su forma de entender el compromiso editorial. Solemos decir que gracias a nuestra complicidad con miles de socios-lectores y a nuestras alianzas con otras editoriales, hemos garantizado nuestra independencia en un mercado del libro cada vez más controlado por los grandes monopolios. Ergo, hemos garantizado la bibliodiversidad, al menos en lo que nosotros respecta. Queremos aportar nuestra singularidad a un mundo diverso, que a su vez nos debe reconocer a todos, tal como somos. Propugnamos el servicio a nuestras respectivas aldeas y la solidaridad internacionalista, expresándolo por medio de una de las creaciones humanas más hermosas: el libro. Nada más. Eskerrikasko etorri zareten guztiek. Muchas gracias.

Josemari Esparza Zabalegi
Director de Txalaparta