martes, octubre 31, 2006

Pensamiento crítico

El libro en su forma material de papel cada día adquiere más expansión y se mantiene como una inmensa posibilidad, a pesar de los logros de la informática, la telemática, los medios masivos de comunicación y la virtualización permanente de la información y la produccción de conocimiento. Pero más que la objetualidad del libro se acrecienta la necesidad de la lectura, no solamente como un goce individual o la urgencia para acercarse a la formación para la vida y el trabajo, sino también para acceder a la socialización y la cultura, tanto local como universal.

La lectura, entonces, es un hábito absolutamente necesario para ubicarnos en el texto, en el contexto, en las circunstancias, en los entornos,en las relaciones y en las sensibilidades. se lee intertextual, contextual, hipertextualmente. La política editorial se ve, por todas estas razones, inscrita en las dinámicas de unos hombres y mujeres que hacen de sus vidas formas más densas del accionar social y de la interdependencia para lograr el desarrollo de sus potencialidades y el disfrute de sus posibilidades.

La lectura nos comunica, en común acción con los demás. Además de crear nuestras subjetividades en la interacción con los demás en nuestro ser social, dependemos de la lectura para generar esa conciencia fluida y transformativa de nuestras pertenencias y proyecciones.

El socialismo que significa la dignificación humana, la reivindicación del trabajo concreto que elimina su abstracción u objetivación, exige de la lectura esa posibilidad de acercarse a lo desinteresado del conocer, a lo sensible de la vida y a lo humano de su disfrute, para producir y compartir conocimiento.

El saber pasará de ser un valor en cambio, que es cada vez más monopolizado y patentado para el beneficio de quienes lo atesoran para incrementar sus capitales y someter al resto de la humanidad, para volver al colectivo que es quien lo crea y recrea, quien lo puede hacer mucho más poderoso y humano.

Una política editorial debe dirigir sus baterías a generar esa idea de que los procesos de formación requieren de una política de lectura múltiple en la que adoptando lo más avanzado de las tecnologías de la información, de la sistematización y de la circulación de conocimiento, se logren establecer esos ámbitos en los que el mundo se convierta en esa inmensa biblioteca de la que cada vez sabemos hacer mejor uso y de la que nos encontramos cada vez más satisfechos, al mismo tiempo que nos sentimos más comprometidos/as, por que todos/as somos sujetos de la vida y de la sociedad.